Los nuevos análisis y modelos publicados recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) -con la colaboración de más de un centenar de científicos- proyectan que para el año 2050 el cambio climático habrá alterado la productividad de muchas de las pesquerías marinas y de agua dulce del planeta, afectando a los medios de subsistencia de los millones de las personas más pobres del mundo.

Si bien el potencial productivo de la pesca en las zonas económicas marinas exclusivas (ZEE) –áreas situadas a 200 millas náuticas de las costas de los diferentes estados, sobre las que éstos tienen derechos especiales de explotación– podría disminuir menos de un 12% de media, sugieren los modelos.

El informe también advierten de que también se verán afectados los sistemas de aguas continentales del planeta, que incluyen a cinco de los países menos desarrollados del mundo,pero que se sitúan, a la vez, entre los diez que más pescado producen.

Las consecuencias están relacionadas con cambios en la temperatura del agua, los niveles de pH y los patrones de circulación oceánica, con el aumento del nivel del mar y pautas de lluvias y tormentas alteradas que harán que las especies cambien su distribución y productividad, los corales se decoloren y haya mayor frecuencia de enfermedades acuáticas.

Una serie de estudios de caso analizados por los autores que firman el informe SOFIA 2018 sobre los impactos del cambio climático en la pesca y la acuicultura se centran en los desafíos -así como en las soluciones de adaptación que ya se están explorando- en 13 grandes áreas marinas, que van desde el Ártico hasta el Mediterráneo.

Escenarios de cambio oceánico

Los mayores descensos se esperan en las ZEE de los países tropicales -principalmente en el Pacífico Sur– mientras que en las regiones de mayor latitud el potencial de capturas probablemente aumente. De igual modo, la modificación en la distribución geográfica de los peces en respuesta al cambio climático ya ha sido también documentada en el Atlántico nororiental y noroccidental.

El informe señala que incluso en áreas donde la productividad se verá afectada negativamente, las capturas de pescado podrían seguir creciendo si los países implementan medidas de adaptación adecuadas y regímenes eficaces de gestión pesquera.

Los cambios en la distribución y los patrones de migración de un amplio espectro de peces podrían tener un impacto notable en los ingresos nacionales de los países que dependen del atún.

La FAO aporta estimaciones sobre cómo cambiará el clima, el uso del agua y la presión demográfica en 149 países

A medida que se produzcan los cambios en la distribución de peces, «se necesitarán nuevos acuerdos entre los pescadores dentro de las flotas pesqueras nacionales y también entre los diferentes países para permitir respuestas coordinadas», instan desde la FAO.

Aguas continentales y acuicultura en peligro

Los impactos productivos en los sistemas de aguas continentales variarán de un lugar a otro, pero ninguna región del mundo quedará inmune, destacan desde el organismo internacional. El análisis de la FAO aporta estimaciones sobre cómo cambiará el clima, el uso del agua y la presión demográfica en 149 países, y explora la evolución futura de los ríos Yangtzé, Ganges y Mekong en Asia; la cuenca del río Congo y el sistema de los Grandes Lagos en África; los lagos interiores de Finlandia en Europa; y las cuencas del río de La Plata y del Amazonas en América del Sur.

En el caso de la acuicultura de agua dulce, se estima que VietnamBangladeshLaos China son los países más vulnerables. Y en cuanto a la acuicultura marina, las naciones más vulnerables serían Noruega Chile, debido al tamaño de sus sistemas piscícolas y su dependencia de unas pocas especies.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *